From - Tue Oct 22 10:35:36 1996 FCC: /C|/NETSCAPE/mail/Sent Message-ID: <326D05E7.73E@mzdmza.zdv.uni-mainz.de> Date: Tue, 22 Oct 1996 10:35:36 -0700 From: Wolf Lustig Reply-To: lustig@mzdmza.zdv.uni-mainz.de Organization: Johannes Gutenberg Universität Mainz X-Mailer: Mozilla 3.0 (Win16; I) MIME-Version: 1.0 To: PARAGUAY-L@cornell.edu Subject: Violencia contra campesinos Content-Type: text/plain; charset=iso-8859-1 Content-Transfer-Encoding: 8bit X-Mozilla-Status: 0801 Content-Length: 4043 Estimados colisteros: si les duele la situacion de los campesinos en el PY, lean la siguiente carta, den su opinion, y si les parece adhieranse, devolviendomela con sus nombres, lugar, correo electronico para que la mande a la Tuvicha Roga Saludos del Lobo Rory ----------------------------------------------- S.E. Juan Carlos Wasmosy Presidente de la República Palacio de Gobierno Asunción / Paraguay Excelentísimo Señor Presidente de la República del Paraguay, nos permitimos dirigirnos a Ud. para manifestarle nuestra preocupación por la situación de los campesinos sin tierra y de los pequeños productores y por el atentado cometido contra Julio López en el asentamiento Regina Marecos de Juan de Mena. Igual que la Comisión Nacional por los Derechos Humanos en su ultima declaración oficial repudiamos los actos de violencia contra los derechos fundamentales del ser humano. La lista de las acciones violentas en tiempo de Su Gobierno contra campesinos que reclaman sus derechos fundamentales es larga. Nos causa pena e incomprension que Su Honorable Gobierno reaccione frente a la situación y a las reivindicaciones de los campesinos con violencia, en vez de cumplir con la obligación de gobernar por el bien del pueblo tal como lo demanda la Constitución del Paraguay. En varios de los desalojos la Policía Nacional actuó junto con civiles armados encapuchados, institucionalizándose de hecho una fuerza represiva subterránea que contraría todas las leyes constitucionales. Esto hizo posible que en los últimos meses fueran asesinados 5 dirigentes campesinos por fuerzas parapoliciales. Los últimos hechos demuestran que en vez de situarse al lado de la mayoría de la población del Paraguay, Su Gobierno está inclinado a responder primariamente a los reclamos de los terratenientes. El Primer Congreso de junio pasado de los empresarios agrupados en Asociación Rural del Paraguay (ARP), Unión Industrial Paraguaya (UIP) y otras asociaciones exigió el respeto irrestricto a la propiedad privada de la tierra, un mejor equipamiento de las fuerzas policiales, la derogación de las leyes laborales, la liberación de salarios y el aumento de horas de trabajo. Respondiendo a estos reclamos Su Gobierno actuó violentamente a nivel nacional, desalojando masivamente más de 30 ocupaciones precarias de tierras improductivas, mandando a las cárceles más de 400 personas, destruyendo sus ranchos y cultivos. En estas operaciones represivas, la Policía Nacional actuó de „oficio" sin mediar orden judicial de autoridades competentes. Los últimos acontecimientos en los asentamientos del departamento de San Pedro (a partir del pasado 27 de setiembre) nos motivan a dirigirnos otra vez a Ud. La Policía Nacional ha intervenido varios asentamientos campesinos, Carapaí, Pedro Giménez, Tava Guaraní, Agüerito y Curupayty, quienes buscan defender su modelo de autonomía de acuerdo a la realidad campesina, so pretexto de "brindar garantía y seguridad" a los pobladores ante supuestos delitos de abigeato, negociado de rollos y asaltos. En realidad se trata de una intervención arbitraria y solapada, que ha creado zozobra y miedo entre la población humilde e indefensa. Según informaciones de periódicos de Asunción 75 campesinos se encuentran apresados en los cárceles de Concepción. Todos los hechos mencionados indican que esta última campaña e intervención tiene el fin de destruir las organizaciones autónómicas de los campesinos. Para muchas personas de nuestro país interesadoas en el desarrollo político y social de Latinoamérica y del Paraguay en especial, la democracia representada por el gobierno paraguayo parece estar casi exclusivamente al servicio de los terratenientes, pudientes y potentes, mientras que una verdadera "demo-cracia" significaría para los campesinos: reforma agraria, justicia social, tenencia de tierra, salud, educación, infraestructura, asistencia técnica y crediticia, en fin una "vida humana". Atentamente